María Elena Walsh

Publicado el 01/02/2021
9 minutos

Al pensar en María Elena Walsh recordamos toda esa maravillosa poesía. Crecimos escuchando su música, su creatividad nos acompañó en nuestra niñez haciéndonos imaginar un universo mágico y hasta un reino del revés. En el día de su cumpleaños la homenajeamos, no solo por su legado, sino también por su manifiesto feminista.

María Elena Walsh

Cantando al sol, como la cigarra

María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Hija de Lucía Monsalvo y de Enrique Walsh, era la menor de seis hermanxs. Podría decirse que era una familia de clase media. Creció en un ámbito de libertad, en una casa grande con jardín, árboles frutales, un gallinero y algunos gatos. El amor por los libros y la música era incentivado por su padre inglés, que además de trabajar como ferroviario, en sus tiempos libres tocaba el piano. En ese entonces los primeros medios de comunicación masiva ya eran parte de la vida cotidiana, en la radio María Elena escuchaba a Niní Marshall; con la llegada del cine sonoro y los musicales, conoció a sus primerxs ídolxs como Shirley Temple.

A los 12 años eligió estudiar en la célebre Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Su interés por la lectura y el arte era algo habitual desde muy chica, lo sorprendente es que ya a sus 15 años comenzó a publicar sus poemas en la revista El Hogar y el diario La Nación. A sus 17 años, publicó su primer libro Otoño imperdonable, una selección de poemas que venía escribiendo desde el comienzo de su adolescencia, demostrando su madurez y destreza con las palabras. Otoño imperdonable atrajo la atención de poetas tan importantes como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Silvina Ocampo. Se abrieron muchas puertas. Cuando terminó la escuela secundaria, recibiéndose de profesora de dibujo y pintura, viajó a Estados Unidos aceptando la invitación del gran poeta español Juan Ramón Jiménez, autor de Platero y yo. Allí permaneció unos cuantos meses, y si bien fue un viaje enriquecedor, tuvo una mala experiencia con Jiménez que terminó ninguneándola en una difícil convivencia. Años después ella misma reflexionó:

Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino entre sus manos y no hizo más que paralizarlo. Con generosa intención, con protectora conciencia, Juan Ramón me destruía.

María Elena Walsh

De vuelta en Buenos Aires, superando aquella experiencia, María Elena continuó escribiendo ensayos y haciendo diversas publicaciones. Esos años eran peronistas en la Argentina, pero lejos de acercarse a los movimientos populares y teniendo en cuenta sus 21 años, fue una de las tantas artistas que no adhirió al gobierno de Perón, por lo cual solo veía el autoritarismo del que hablaban los principales diarios. En 1951 publicó otro libro de poesías llamado Baladas con Ángel, ese mismo año comenzó una amistad a través de cartas con Leda Valladares, una artista tucumana que vivía en Costa Rica. Leda la invitó a encontrarse con ella en Panamá para ir juntas a Europa. Abrumada por la situación política decidió aceptar la invitación y emprender un camino de experimentación junto a su amiga.

A París ella se fue…

María Elena Walsh

Durante el viaje formaron el dúo vocal Leda et Marie, cantando canciones tradicionales del noroeste argentino. Consiguieron convertirse en una de las propuestas artísticas más originales de esos años en París. Al mismo tiempo, María Elena comenzaba a escribir poemas para niñxs y a musicalizarlos, eran letras disparatadas donde el juego y la fantasía eran protagonistas. En 1956 las amigas volvieron a la Argentina, después de un tiempo recorriendo el norte se instalaron en Buenos Aires, actuaron en teatro y televisión, grabaron tres discos de los que se destaca Canciones del tiempo de Maricastaña. Tras ese éxito, cerraron un ciclo y comenzaron a andar otros caminos.

Junto a la joven directora de televisión María Herminia Avellaneda, María Elena comenzó a escribir libretos de teatro y programas infantiles. Así surgió Canciones para mirar en 1962, una serie de musicales con enorme éxito donde se destacaron canciones como La familia Polillal, El Reino del Revés, Milonga del hornero, La vaca estudiosa, La mona Jacinta, entre otros… En 1963 surgió Doña Disparate y Bambuco, otra obra de teatro musical dirigida por Avellaneda, donde aparecen el Mono Liso y la tortuga Manuelita, los personajes más conocidos del universo creado por María Elena Walsh.

Como cuenta Vanesa Jalil en María Elena Walsh para chic@s de Editorial Sudestada, María Elena sentía una sensibilidad distinta a la hora de ponerse a charlar con los chicos y chicas. No les hablaba como hacen algunos grandes, como si fueran bobos y no comprendieran… Ella los escuchaba con atención:

Ojalá que estas canciones sirvan para que los chicos se den la mano y arrastren en su viaje a algunos grandes un poco cansados de siempre ser grandes.

No le interesaba contar historias con moraleja porque no quería dar sermones. Su mensaje en sus canciones tenía la intención de estimular la imaginación y burlarse del aburrimiento.

Vamos a ver cómo es el reino del revés

Tras ese enorme éxito, grabó sus primeros discos como solista como Canciones para mirar y El país del Nomeacuerdo. Se dedicó casi por completo al público infantil, pero en 1968 llegó la sorpresa: Walsh estrenó su primer espectáculo de canciones para adultos llamado “Juguemos en el mundo”. El recital tuvo un gran éxito en aquellos tiempos tan difíciles que se vivían en Argentina bajo la dictadura de Onganía. Por primera vez María Elena hablaba de pacifismo y protesta contra la injusticia social. El espectáculo se presentó en el Maipo, el Luna Park y salas de ciudades del interior. Se destacaba Serenata para la tierra de uno, una canción de amor a su país, como si se tratara de un amante:

Porque me duele si me quedo,

Pero me muero si me voy

Con todo y a pesar de todo

Mi amor yo quiero vivir en vos.

María Elena Walsh

En 1973, cuando Perón volvía del exilio y el clima político, tanto en Argentina como en América Latina, pasaba por tiempos revolucionarios; María Elena escribe “Carta a una compatriota” y se publica en la revista Extra

Querría empezar esta carta llamándote hermana, sea cual fuere tu edad y tu condición social. En realidad el parentesco es novedoso, un descubrimiento reciente del Movimiento de Liberación Femenina.

Estaba dirigida a las mujeres de su época, expresando por primera vez sus pensamientos feministas y su crítica al sistema patriarcal.

A pesar de todo, nos ha hermanado nuestra común condición de sombras, nuestro condicionamiento como satélites sujetas a implacables reglamentos. En materia de política venimos compartiendo demasiados sobresaltos y bastantes angustias. Es verdad que también las pasan nuestros varones, pero también es verdad que son ellos quienes las fabrican.

Querría decirte hermana, en fin, porque supongo que estás tan harta como yo de paternalismos y no es cuestión de que, aprovechando la invitación de la revista Extra a dialogar con vos, me trepe a un púlpito “maternalista” para endilgarte reprimendas y sugerencias, por no decir amenazas, como las que recibimos a diario desde todos los frentes.

La carta fue publicada poco antes de las elecciones, más allá de su expreso antiperonismo, Walsh tenía un pensamiento crítico de aquella sociedad en tiempos tan candentes y en la situación de las mujeres. Es por eso que continúa manifestando:

Si sos militante de algún partido nada tengo que decirte, sino que te deseo buena salud y que aprendas karate. Y que trates de no equivocarte, porque el error de un hombre —aunque sea un error a mano armada— no es más que un simple error ¡es humano! Pero el error de una mujer es una afrenta pública y sirve a la generalización: las mujeres no están capacitadas… etcétera. Pero es posible que no milites ni creas, ya demasiado, en plataformas, candidatos ni alocuciones. Seas quien fueres, estás sosteniendo un sistema que se cae de podrido, en tu doble calidad de víctima y de cómplice.

Sobre tus hombros el sistema descansa tranquilo, y por eso te recomienda tranquilidad, “femineidad”, que no te amachones abandonando los ruleros y usando la cabecita loca para pensar. Porque gracias a tu acrobática economía sobrevivimos, porque permites a los hombres, con tu mano de obra gratuita y/o peor remunerada, a soportar una situación que sin tu sacrificio seria intolerable y los obligaría a combatirla con mayor puntería y celeridad.

Continuó su carrera grabando seis discos. En plena dictadura militar, harta de la censura, decidió dejar definitivamente las presentaciones teatrales. Posteriormente varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la democracia, automáticamente pensamos en Como la cigarra interpretado por Mercedes Sosa.

Tantas veces me mataron. Tantas veces me morí. Sin embargo, estoy aquí. Resucitando

En 1981 María Elena enfermó de cáncer, luego de un largo período de tratamiento, cuando retornó la democracia, ya estaba curada. Fortaleciéndose de a poco y comprometida con la democracia, participó en algunos proyectos políticos que lograron la transformación de su gremio, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, SADAIC.

María Elena Walsh

Continuó su maravillosa obra literaria con Novios de antaño en 1991. Manuelita, ¿dónde vas? en 1997, Hotel Pioho’s Palace del 2002 y ¡Cuánto cuento! del 2004. En 2008 publicó el libro de la versión teatral original de Canciones para mirar y Doña Disparate y Bambuco. Ese mismo año publicó su último libro Fantasmas en el parque una “autoficción” que surgió de sus paseos por el parque Las Heras, que según ella tenía algo fantasmal porque tiempo atrás allí hubo una cárcel. Aparecen sus sueños y pesadillas, su niñez y su primera adolescencia.

En Fantasmas en el parque, cuenta que Sara Facio es su “gran amor, ese amor que no se desgasta sino que se transforma en perfecta compañía”. La destacada fotógrafa fue su compañera de vida desde 1978, recién lo hizo público en su último libro, porque nunca le gustó hablar de su vida privada. En una nota para Página 12, Patricio Lennard le pregunta por qué confiesa su historia de amor en el marco de una conversación en la que alguien habla de ellas como si fueran hermanas; a lo que María Elena responde:

Porque es un gran tabú que todavía existe. El amor entre hombres está más liberado, porque ellos son piolas y liberan todo en su favor, pero a las mujeres nos cuesta más, y cuando nos sancionan nos dan con todo. Con la desaparición pública, por ejemplo. Aunque yo no veo mal mantener allí una cuota de secreto. No creo que haya que andar ventilando las cuestiones íntimas o hacer de la sexualidad una pancarta. Me gusta lo secreto, la cosa ambigua, porque también es una forma estética de mantener un estilo de vida y un estilo de escritura.

“Me gustaría que me recordaran como alguien que quería darle alegría a los demás”

María Elena Walsh falleció en Buenos Aires el 10 de enero de 2011. Escuelas, bibliotecas, plazas y salas culturales de todo el país llevan su nombre o el de sus personajes, porque forman parte de nuestra identidad cultural. Su poesía y su música acompañaron y siguen acompañando a las niñeces. La recordamos como ella quiso, con alegría disfrutando esas historias llenas de aventuras y fantasías disparatadas.


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