Publicado el 26/07/2020
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Hace 68 años pasaba a la inmortalidad María Eva Duarte, o como la llamaba cariñosamente el pueblo, Evita. Una de las mujeres más importantes de la historia, que en su manifiesto "La Razón de mi Vida" dijo "Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi patria". Sin ningún lugar a dudas, no solo su nombre figura en la historia de la Argentina. Evita es un símbolo de lucha que nos inspira también en el movimiento feminista, aunque controversialmente ella no se consideraba feminista; fue la propulsora de la sanción de la ley del voto femenino, de los derechos políticos y económicos de las mujeres.

Eva nació el 7 de mayo de 1919 en la localidad de Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Su padre, Juan Duarte, era un estanciero y político conservador de Chivilcoy, que tenía una familia “oficial” y una familia “paralela” con Juana Ibarguren, madre de Eva. Cuando Eva tenía ocho años, su padre muere y Juana queda sola a cargo de sus cinco hijos. Sin dejarles ninguna herencia al ser considerados “ilegítimos”, la familia quedó completamente desprotegida.

Estas circunstancias de su niñez, con grandes privaciones, en una sociedad patriarcal conservadora y muy injusta que la calificó como “hijo adulterino”, marcaron profundamente a Eva Duarte. Ella misma lo expresó:

Para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis primeros años, los primeros sentimientos… He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente.

A los quince años Eva llegó a Buenos Aires con el sueño de ser actriz. Aquella enorme ciudad que seguía padeciendo las consecuencias de la crisis del 30, mostraba muchas injusticias. Cada vez más gente del interior migraba a la ciudad en busca de nuevas oportunidades, produciéndose el famoso éxodo rural del que Eva fue parte.

Evita en 1938

Allí tuvo que luchar para cumplir sus metas. Comenzó haciendo pequeños papeles en algunas obras de teatro, pasando mucha hambre y viviendo en pensiones baratas. Para los años 40, Eva ya era una actriz de cine y radioteatro reconocida, lo que le brindó una situación económica mucho más estable. Fue contratada por Radio Belgrano para realizar diariamente un radioteatro que la hizo muy popular, llamado Grandes mujeres de todos los tiempos, en el que se dramatizaban las vidas de mujeres famosas.

En 1943 fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), primer sindicato de trabajadores de la radio, del que además fue elegida presidenta.

El terremoto y el comienzo de su lucha política

El 15 de enero de 1944, un fuerte terremoto destruyó la provincia de San Juan, con 7 mil muertos y el 90% de las construcciones arrasadas. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión a cargo del general Juan Domingo Perón, se lanzó una campaña solidaria convocando a grandes personalidades del espectáculo para un festival a beneficio, el 22 de enero en el Luna Park. Esa noche Perón y Eva Duarte se conocieron y empezaron a compartir la vida. El terremoto de San Juan fue la primera causa que los unió, luego comenzaría el terremoto político que cambió su vida y la de las y los argentinos.

Eva comenzó su carrera política acompañando a Perón como su esposa, en la campaña electoral para las elecciones presidenciales de 1946. Su participación fue una novedad, ya que las mujeres carecían de derechos políticos. Desde principios del siglo XX grupos de feministas entre las que se encontraban Elvira Rawson, Alicia Moreau de Justo y Julieta Lanteri, reclamaban incansablemente y sin éxito, el reconocimiento de los derechos políticos para las mujeres.

Eva y Perón

Finalmente en 1946 Perón, que ya era un gran líder político para el pueblo trabajador, fue electo Presidente de la Nación. Su gobierno se caracterizó por transformar la estructura económica del país fomentando la industria y el consumo de los sectores populares. Además de fortalecerse los derechos de lxs trabajadores, los derechos de la niñez y la ancianidad, entre muchas otras cosas, se estableció la igualdad jurídica del hombre y la mujer y se impulsó la ley del voto femenino, gracias a la influencia de Eva, comenzando a cambiar la posición de las mujeres en una sociedad conservadora y machista.

“Donde existe una necesidad nace un derecho”

Muy distinta a las anteriores primeras damas, Eva tomó un rol muy activo en el gobierno al ocuparse de los más necesitados. No se limitaba a presenciar y hablar en actos políticos, lo cual ya era revolucionario para la época, sino también a realizar acciones concretas.

En 1947 hizo una gira en Europa en representación de su marido que incluía una visita a España para concretar un acuerdo de cooperación económica. Cuando vuelve de la gira europea, que la hizo muy popular, Eva quiso hacerse cargo de la Sociedad de Beneficencia dirigida por un selecto grupo de mujeres de la clase alta porteña, que hacían caridad pero con dinero del Estado. Claramente estas señoras se opusieron, por lo cual Eva decidió crear su propia fundación.

Eva dando un discurso

La Fundación Eva Perón brindó una verdadera asistencia social, especialmente a mujeres, niñxs y ancianxs. Era muy fuerte su creencia de que el Estado debía hacerse cargo de brindar derechos y oportunidades a todas las personas y no la beneficencia, que perpetuaba la pobreza. Su acción era más cercana al concepto de justicia social, no al de la caridad que promulgaba la iglesia, que para ella era algo sumamente humillante. Por lo tanto, su fundación se ocupó de la construcción en todo el país, de viviendas, escuelas, centros de salud, asilos y hogares de tránsito para las familias más carenciadas. Al mismo tiempo creó bolsas de trabajo y promovió eventos deportivos para jóvenes.

Eva se ganó la devoción de los más humildes, de su pueblo, pero al mismo tiempo se incrementó el odio de los más poderosos, de las creencias machistas y misóginas. Es por eso que la calificaban de bastarda, puta, loca y trepadora.

Eva dando un discurso ante una multitud

“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país”

La lucha por el voto femenino no era algo nuevo. Desde comienzos del siglo XX, agrupaciones socialistas y feministas venían llevando a cabo esta lucha. El gobierno presentó a Evita como la principal impulsora de este derecho al lanzar el proyecto de ley, lo que generó un gran malestar en el movimiento feminista.

A pesar de las grandes críticas, principalmente de quienes creían que no era un asunto de las mujeres la responsabilidad de elegir a los representantes políticos, la iniciativa llegó al Congreso y para el año 1947 la ley 13.010 de sufragio femenino ya era una realidad, siendo incluida en la reforma de la Constitución de 1949.

Las mujeres pudieron votar por primera vez en la Argentina en las elecciones presidenciales de 1951 que tuvieron como resultado la victoria de Perón con el 62% de los votos. Puede considerarse una gran estrategia política para conseguir más votos y la reelección presidencial, por eso mismo también hubo críticas de los otros partidos políticos. De todos modos, no se puede negar la conquista de un derecho tan importante, que dejó de ser un territorio únicamente masculino.

Aquí está hermanas mías una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas. Esto se traduce en la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, sobre las negaciones y los intereses creados por las castas repudiadas por nuestro despertar nacional

Con la nueva ley, además de votar, las mujeres también podían presentarse en cargos electivos, por lo tanto Evita se dedicó a organizar una nueva rama del peronismo, “El Partido Peronista Femenino”, organizado a partir de unidades básicas femeninas que se abrían en los barrios, pueblos y sindicatos con la militancia directa de las mujeres. El partido hacía trabajo social, educativo y cultural, en ocasiones también ofrecían cursos de formación de diversa índole para el desarrollo laboral de las mujeres.

Para las elecciones de 1951, con el apoyo de la CGT, del Partido Peronista Femenino y de miles de trabajadores y trabajadoras, aclamaban que Evita sea la futura vicepresidenta en una fórmula Juan Domingo Perón - Eva Perón. Claramente para los sectores más conservadores de las clases altas, las fuerzas armadas y los eclesiásticos, que estaban en contra de todos los derechos adquiridos, era inaceptable que una mujer ocupase ese cargo y presionaban constantemente en su contra. Evita renunció a esos honores, pero no a la lucha, para ese entonces también ya estaba muy enferma de cáncer de útero.

“Como mujer siento en el alma la cálida ternura del pueblo de donde vine y a quien me debo”

El día de las elecciones, Eva vota por primera y última vez desde la cama de un hospital. Para la asunción presidencial, aparece por última vez en público, visiblemente desmejorada.

La noche del 26 de julio de 1952 la cadena nacional anunció la dolorosa noticia de que la señora Eva Perón, jefa espiritual de la nación, había fallecido a sus 33 años. Su cuerpo fue velado en la Secretaría de Trabajo y Previsión, luego fue llevado al Congreso de la Nación para recibir honores oficiales, y finalmente a la CGT. El pueblo desconsolado se concentró en los alrededores para despedirla, aún bajo la lluvia y el intenso frío.

Quienes más la odiaban gritaban “Viva el cáncer”. Sabemos que hoy en día, lamentablemente, ese discurso de odio hacia las mujeres que luchan y tienen una militancia política, sigue presente en los sectores de la derecha conservadora, machista y misógina. Luego de la llamada “Revolución Libertadora” que derrocó a Perón en 1955, tras el bombardeo a Plaza de Mayo, que terminó con la vida de muchas personas, el cuerpo embalsamado de Eva fue secuestrado de la CGT. Lo trasladaron de un lugar a otro de forma clandestina, hasta fue llevado a Italia, sufriendo grandes vejaciones. Es decir, violada después de su muerte, una terrible morbosidad de los que no pudieron con ella durante su lucha.

En 1976 la dictadura militar, le entregó el cuerpo a la familia Duarte y se dispuso que fuera enterrada en el Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde se encuentra desde entonces y donde ella seguramente no hubiese querido estar.

Evita y el movimiento feminista

Evita no solo se impulsó el derecho al voto y la participación política, también destacaba su preocupación por el trabajo doméstico de las mujeres al que calificaba como una explotación, como una opresión dentro del hogar y lo expresó muy claramente en “La razón de mi vida”. En este manifiesto sostiene que el destino de las mujeres son las tareas del hogar y del cuidado de la familia, lo que pareciera una gran contradicción. Es necesario que tengamos en cuenta que en aquella época, existía poca consciencia acerca del trabajo doméstico como un trabajo no remunerado. Los mandatos de la sociedad patriarcal históricamente impusieron ese rol a las mujeres, mientras el hombre sale a trabajar. De hecho si revisamos los libros escolares de aquellos años, la mujer aparece sirviendo la comida, asistiendo al varón cómodamente sentado en la mesa.

De todos modos, Eva creía en la necesidad de reconocerlo y problematizaba sobre la necesidad de la autonomía económica de las mujeres, lo que representaba un despertar de consciencia en la lucha por el empoderamiento de la mujer, parte de clase trabajadora.

La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límite de jornadas, ni domingo, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase.

Evita no se definía como feminista, no se sentía identificada en aquel momento con el movimiento que se encontraba en su segunda ola también llamada “Feminismo liberal sufragista”, en Europa y Estados Unidos. Quizás porque no se identificaba con algunas cuestiones de clase, la segunda ola estaba representada por mujeres de clase media, de la burguesía. Eva siempre se enfocaba en lxs más humildes y oprimidxs.

Por más que ella no se identificara como feminista, y si tenemos en cuenta el contexto histórico de la sociedad argentina de ese momento, no podemos dejar de tomarla como un símbolo de lucha que visibilizó la necesidad de conquistar derechos políticos y económicos para las mujeres, y que además en su rol de líder se enfrentó al odio de los hombres más poderosos y machistas. Hoy en día, Evita sigue siendo un símbolo de lucha presente en todas nuestras movilizaciones y una inspiración para romper con los mandatos patriarcales.


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